Poco a poco vamos remontando... Estoy más a gusto conmigo misma, tengo la sensación de que mi alma ha crecido este último mes... Dos conversaciones muy intensas... Una con una mezcla de dolor y cariño y la de ayer (con ese vino fantástico italiano) con esperanza, con amistad y con el mismo cariño que siempre nos ha unido... Una persona especial que ha entrado en mi vida... Las cosas más claras en casi todos los ámbitos de mi vida... Planes... Viajes... Cumpleaños... Previstos...
Ayer volví a recuperar esa felicidad que siempre he tenido en mi casa... Esa casa que hemos ido haciendo nuestra a fuerza de reparaciones constantes, amigos con quien compartirla y ese cariño que nunca ha dejado de estar... Esa casa que es emocional, como nosotros, viva (hay veces incluso que podríamos oirla respirar, reir y llorar... si le prestaramos atención).
Tiempos de vivencias intensas... De amores, desamores, cenas y vinos, series y programas de televisión compartidos, crecimientos personales... Nada nos ha dejado indiferentes... Porque la vida no nos puede dejar indiferente... Hay que vivirla con pasión...
Gracias por tú confianza, gracias por tú cariño siempre, espero que estemos dónde estemos, podamos "tomarnos un vino como ayer" juntos, aunque sea en ese espíritu que me envolvió un buen día en las fiestas de Majadahonda y que desde entonces no ha salido de nosotros.
Por tí Món, porque te quiero...